Desde tiempos inmemoriales la diplomacia ha jugado su papel conciliador para encausar los desagravios, y evitar los fines trágicos; así ha llegado a nuestro tiempo con los atributos de la modernidad y un legado de buenas y malas acciones. Tomando en cuenta los sucesos de Honduras, donde la diplomacia ha recurrido a los más altos niveles de consulta internacional, y por unanimidad han aclamado ilegal el golpe de estado en Honduras. No creen ustedes que se le ha dado demasiado tiempo a los Gorilas, que siguen causando estragos en las anónimas masas del pueblo: muertos y heridos que solo conocen familiares y amigos, se suman a una lista sin nombres mientras se espera por las acciones de la diplomacia. Amén del espíritu conciliador del Presidente Zelaya, considero que ya es hora que el Consejo de Seguridad de la ONU se proyecte, como lo hace cuando sus intereses hegemónicos, o sus caprichos imperiales lo requieren; de modo que los representantes ante la ONU deben pedir, por respecto al orden internacional, la intervención de las Tropas de la ONU, para acompañar a los funcionarios que restablecerán el orden. Ya lo dijo Fidel en sus reflexiones: “Con los golpistas no hay nada que hablar…”. Raúl, en la reunión del ALBA pidió hechos y no palabras, de aquellos que aplauden debajo de la mesa. De modo que el tiempo es vital para detener este oprobio. ¿Qué hará Obama? Es la hora de cambiar las reglas de juego, ¿o está el temor de que su diplomacia haya hecho sus jugarretas desde el principio con los golpistas?
Agustín Dimas López Guevara
La Habana 2 de Julio del 2009
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